1) Menos oxígeno mientras duermes
Cuando roncas, el paso del aire se estrecha y baja la oxigenación nocturna. Tu cuerpo entra en “modo alerta”, aumenta el pulso y descansas peor. Noche tras noche, ese déficit de oxígeno se traduce en fatiga, dolores de cabeza y sensación de no recuperar nunca.
Cómo lo soluciona SilentRest: su diseño mantiene las vías respiratorias abiertas, facilita una entrada de aire más libre y constante y reduce el ronquido desde la primera noche, ayudando a estabilizar la oxigenación.